viernes, 3 de noviembre de 2017

El 8 de Noviembre, a las 19,30  empieza  el II Seminario Mujeres en diálogo, organizado pro el Instituto Superior de  Pastoral. No os lo perdáis. La primera sesión correrá a cargo de la Comisión Diocesana Por una vida libre de violencias contra las mujeres  y el tema será  Mujeres y violencia. No os lo  perdáis  

miércoles, 1 de noviembre de 2017


XXII Encuentro de Mujeres y Teología

La asociación Mujeres y Teología de Zaragoza y la Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana Femenina, os informamos y os convocamos al XXII Encuentro de Mujeres y Teología, que se celebrará en Zaragoza los días 28, 29 y 30 de septiembre de 2.018 con el tema:


SALTO VITAL
Creyentes y Feministas. Nuevas perspectivas.

https://www.youtube.com/watch?v=un08ZTmC_ME


Reservad la fecha y prepararos a “saltar”.
Os esperamos.

... Seguiremos informando.





                                                            

domingo, 29 de octubre de 2017

Paseando por Corcubión con Asun


Marisa Vidal Collazo

El 23 de febrero de 2015 fallecía, sorpresivamente, nuestra compañera Asun Louzán Tomé. El 18 de julio de ese año, las Mulleres Cristiás Galegas vivimos la Fiesta da Magdalena celebrando la vida de Asun. Nos reunimos en el muelle de Corcubión con Dora, Carme, Gloria y Rosa, sus hermanas y sobrina, para evocar la vida de Asun, tan ligada a esta villa marinera. También nos acompañó su hermano Alfonso.
La palabra nos convocó, y también las ganas de transformar el silencio de la muerte en lenguaje y acción, en resurrección. Recorrimos la villa en la que Asun vivió su infancia y juventud dejando en cada calle, en cada plaza, las palabras que Maite Cabanas seleccionó para cada momento vital y sus queridos girasoles, flores especiales para una mujer que convirtió en especiales muchos momentos de mi vida.
Mientra caminábamos, sus hermanas fueron desgranando para nosotras episodios de la vida de Asun, anécdotas y reflexiones, ligadas a los diferentes lugares de la villa de Corcubión por los que íbamos pasando. Acabamos nuestra ruta en el cementerio, fronte al mar, trascendiendo más allá de nosotras mismas la vida de Asun, ligada para siempre al Atlántico infinito.

Cada vez estoy más convencida de que es necesario expresar aquello que para mi es más importante, es necesario verbalizarlo y compartilo, aún a riesgo de que se interprete mal o se tergiverse. Creo que por encima de todo, hablar me hace bien. [... ]
Está claro que tengo miedo, porque la transformación del silencio en palabras y obras es un proceso de autorrevelación y, como tal, siempre parece lleno de peligros. [...]
Los motivos del silencio están teñidos con los miedos de cada quién: miedo al desprecio, a la censura, a la crítica, o al reconocimiento, al reto, a la aniquilación. Sin embargo, por encima de todo, creo que tememos esa visibilidad sin la que no es posible vivir de verdad.[...]
Y cuando las palabras de las mujeres se dicen gritando para que sean escuchadas, es responsabilidad de cada una de nosotras hacer lo posible por escucharlas, por leerlas y por compartilas y analizarlas para ver como afectan a nuestras vidas.
Podemos aprender a trabajar y a hablar aún teniendo miedo tal y como aprendemos a trabajar y a hablar cuando estamos cansadas. Nuestra educación nos enseñó a tener más  respeto al miedo que a nuestra propia necesidad de hablar y definirnos, y mientras aguardamos en silencio a que al fin se nos conceda el lujo de perder el miedo, el peso del silencio nos va ahogando.
El hecho es que estamos aquí y que pronunciamos estas palabras en un intento de romper el silencio y de reducir nuestras diferencias, pues no son las diferencias las que nos inmovilizan sino el silencio. Y hay multitud de silencios que deben romperse.
La hermana, la extranjera. Audre Lorde


1- El nacimiento - Enviadas por el Materno Espíritu.
La madre de Asun era de Cee y el padre de Estorde, cerca de Fisterra. Ella cosía y el trabajaba de electricista en Corcubión. Era de aquellos electricistas que tanto arreglaban una conexión como cobraban los recibos de la luz por las casas. Cuando se incorporó a la fábrica de Carburos de Cee, la familia se trasladó a la nueva villa. Pero Asun nunca se fue del todo de Corcubión. Se resistió al cambio todo lo que pudo, estrañada y ajena a cuanto sucedía en Cee, prolongando su vida en Corcubión como quien intenta recuperar una infancia perdida...
Recuerdo a Asun hablando de su madrina, a la que quería mucho, de la que recibió su nombre, Asunción, y que fue su referente de Mujer. La madrina era como una abuela para ella y para sus hermanas, en aquella calle de casas compartidas, en el que todo era comunitario. En esa calle, las ventanas de las habitaciones también eran puertas, y niños y niñas ensayaban la transgresión sintiéndose especiales al romper las normas.
La madrina era más que su madre… era su cómplice! Cando a niña hacía novillos y faltaba a la escuela, la madrina la acogía en su casa:
- “Agáchate Choncha, que te vai ver túa nai”, le decía cuando la madre salía a tender la ropa. Y la niña se escondía en la galería oyendo como la madrina seguía el juego, cómplice.
- “A nena xa veu da escola. Hoxe vai comer comigo”, le decía a la madre, que veía una ayuda del cielo en aquella vecina que se hacía cargo de la niña cuando ella no daba abasto con tantos hijos en casa.
La madrina era la vecina de la casa de al lado. Vivía con un hijo mayor, el padrino de Asun, y estaba siempre atenta a aquella niña especial, su ahijada, una nueva oportunidad que le daba la vida para cuidar y hacer futuro. Aquella calle de cuatro casas pequeñas que abrían sus puertas alrededor de una placita era el espacio familiar en el que cuidados y juegos íban de la mano. Y las habilidades se ponían al servicio de la comunidad. La madre de Asun se sentaba en la calle y enseñaba a todas a calcetar. Si alguna madre se tenía que ausentar, las otras quedaban al cargo de todo: de hijos y casas. Niños y niñas se criaban atendidos entre todas las vecinas.
Este espacio tan querido se quebró cuando la familia de Asun se fue a vivir a Cee. Aquella niña de siete años se resistía a romper con aquella infancia de juegos en la calle, y seguió yendo a la casa de la madrina siempre que tenía una ocasión. …y si no la tenía también: por dos veces de niña se escapó y fue caminando sola de Cee a Corcubión, a la casa de la madrina. Cando de adolescente tuvo que escoger un instituto en el que cursar el bachillerato la opción fue obvia: eligió el pequeño instituto de Corcubión antes que el de Cee, e allí volvió a encontrarse con las vecinas y amigas de la infancia.


AFIRMÁNDONOS
Al principio era la Madre:
El primer día hizo nacer la luz y la oscuridad. Y bailaron juntas.
El segundo día alumbró la tierra y el agua. Se tocaron.
El tercer día parió las plantas. Se enraizaron y respiraron.
El cuarto día parió a las criaturas de la tierra, del mar y del aire.
Caminaron, volaron y nadaron.
El quinto día su creación aprendió el equilibrio y cooperación.
Ella agradeció a su compañero el cuidado de su labor.
El sexto día celebró la creatividad de todas las cosas vivas.
El séptimo día dejó espacio para lo desconocido.

Un Dios que se parece a mí,
Patricia Lynn Reilly


2- De la infancia. Invito a A Nena Que Fun. Tamén a A Nena Que Foi Asun.
La escuela fue el siguiente espacio de encuentro con Asun. Se llamaba la de Corcubión Fundación José Carrera, en honor del indiano José Carrera Fábregas que patrocinó su  construcción con el dinero que ganara en Argentina. Aquel edificio, hoy sede del ayuntamiento, prometía en sus dos plantas escuela e internado, pero sólo llegó a existir la escuela. El piso segundo sólo se utilizó cuando el edificio cambió su uso de escuela a instituto, en el que una Asun adolescente estudiaría bachillerato.
Alrededor del centro había árboles frutales: manzanas, melocotones, castañas,… En la parte de atrás un campo de fútbol para las clases de Educación física, un lavadero y un pozo. Apenas cuesta trabajo ver a Asun, andando o en bicicleta, llegar de Cee para asistir a las clases, parar en la casa de la madrina e ir a clases particulares… Cuando no era salir a la plaza do rollo, también campo del mercado, a jugar al escondite o robar fruta en las huertas de las vecinas para comerla en la oscuridad cómplice del cine. La plaza era el lugar de los juegos, donde todos se conocen, donde la gente joven cuidaba a los más pequeños, como si de una gran familia se tratase.
En aquella casa de la galería, en el bajo, chicas y niñas aprendían a bordar. Sentadas en corro aprendían a mover la aguja. Asun contaba cuentos para todas y declamaba poesías aprendidas en el instituto o que ella misma inventaba. En la conversación ya se iba mostrando como una Mujer que escuchaba. En el corro del bordado todas hablaban a trompicones, interrumpiéndose unas a otras… pero Asun no. Asun era una mujer que escuchaba, y cuando intervenía en la conversación era para decir la palabra justa, aquella que nadie decía, la que salía del corazón que hace madurar a los pensamientos hasta sacarles el zumo de la sabiduría.


Nuestra sanación
Por propia experiencia y la de las mujeres con las que trabajo, estoy convencida de que nuestra sanación e la recuperación de nuestro poder avanzan y profundizan cuando el rostro de Dios se parece al nuestro: cuando nos imaginamos a un Dios a nuestra imagen y semejanza. La evolución del rostro de Dios va sucediendo a lo largo del tiempo. Es un cambio esencial hacia el autoamor, la confianza en nosotras mismas y la fuerza interior de nuestro poder de mujeres.
El camino hacia el rostro femenino de Dios requiere el exorcismo de los viejos nombres y rostros y la adopción de alternativas que afirman a la mujer. Estas nuevas imágenes son portadoras de sanación y a medida que nos sumergimos en ellas sanamos lo más profundo de nuestro odio hacia nosotras mismas. [...]
Cuando descubrí que spiritus significa respiración e imaginé que las ventanas de mi vida se abrían de par en par y la Respiración Sagrada soplaba en toda mi existencia aireando las viejas estancias cerradas de mi infancia recé: “Ven, aliento sagrado, ven. Sopla en las viejas habitaciones llenas de polvo. Refréscalas y renuévalas”. En esos momentos no tenía miedo y dejaba que el Espíritu de Vida me sorprendiese. [...]
Ya no rezaba a un Dios lejano, sino a mis sentimientos y sueños, y a La Niña Que Fui. La espiritualidad comenzó a brotar del fondo de mi a medida que reconocía la presencia del Espíritu Divino dentro de mi propia experiencia. Ya no me era impuesta por un Dios masculino desde fuera de mi vida. Llamé a mis sentimientos.
Invoqué a mis sueños.
Invité al Espíritu que me habitaba en mi infancia, imaginándolo como La Niña Que Fui, a que me contase sus historias.
Un Dios que se parece a mí,
Patricia Lynn Reilly


3- Asun en la adultez (1).  Espacios para una misma. Espacios nuestros, tiempos entre nosotras. Asun los buscó, los vivió.

Casi sin querer, del campo del mercado llegamos a la iglesia, que está abierta. El gótico marinero nos saluda y nos dá la bienvenida al suelo sagrado de la confidencia, de la vivencia más honda. Nos miran desde sus altares San Marcos y la Virgen del Carmen… Una mujer cuenta que sólo hay dos iglesias dedicadas a San Marcos en el mundo: la catedral de Venecia y la parroquial de Corcubión… y sentimos que estamos ya casi tocando la magia.
La forma particular que Asun tiene de vivir la espiritualidad se forjó en estos muros. Aquí Asun inició su vida cristiana: fue bautizada, comulgó por primera vez, se confirmó y se casó. Los inicios parecen simples, comunes a otras muchas personas, pero el resultado del madurar de la fe siempre es único, diferente en cada persona.
Asun era diferente, y en su juventud pujaba por mostrar esa diferencia. Por eso se casó vestida de rojo. Como cualquiera chica que prepara su boda, fue a A Coruña con dos hermanas, a ver y probar vestidos. E quedó prendada de aquel: largo, rojo, con un volante en el escote y una flor en la cintura. Y ya no fue posible hacerle cambiar de idea.
Las hermanas llegaron a la madre entre risas y con algo de temor.
- Mamá: a ver se acertas de que cor é o vestido de Asun??.
- Non se lle ocorrería compralo negro??

Dicen que cuando vio el vestido casi se desmaya. Pero Asun estaba guapísima en su boda, vestida de rojo, el pelo suelto, los gladiolos blancos en la mano… Aquella novia quedó en el recuerdo de las gentes de Corcubión…E a nosotras, sentadas en los bancos de la parroquial de Corcubión, casi nos parece ver subir por la nave central a Asun, novia enamorada, con sus 18 años, la juventud recién estrenada… El novio es mayor; tiene casi 10 años más que ella…
Se casan y se van a vivir a Vigo. Se abre un amplio paréntesis en la presencia de Asun en Corcubión. Inicia una nueva etapa en su vida: la de mujer casada, tan diferente entonces a la vida de joven soltera. Nacen Xoán Xosé y Eva y al mismo tiempo estudia magisterio y saca plaza de maestra. La inquieta Asun no para, no se conforma, no acaba de encontrar su lugar en el mundo…

ENSIMISMADA
Con los ojos cerrados
la mujer desciende hacia la cotidianeidad:
los platos del desayuno
el ruido de los hijos marchando a la escuela
y el marido

Quisiera encontrar el espacio
para quedarse sola
después de los recibos
y los oficios domésticos
Pero la vida es un continuo devenir
y nada se detiene por ella
o le cede el minuto de silencio

La mujer entonces se rebela
y se atrinchera en un declarado egoísmo
Así logra sobrevivir
echar al viento sus talentos
cosechar los frutos prohibidos
mientras sus hijos
y los demás
le reprochan
su ensimismamiento.

Fuego soy, apartado y espada puesta lejos
Gioconca Belli


4- Asun en la adultez (2). Me ocupo de mi sin culpas. Con Asun.
El matrimonio no es lo que Asun soñaba, ni resulta para ella tan plenificador como quisiera. La vida se vuelve invivible, y piensa en separarse. El hijo y la hija eran muy pequeños y su  decisión se va posponiendo casi 10 años. Faltan apoyos firmes que la acompañen en su decisión. Son tiempos de dolor, de silencio, de madurar lento, de interiorización… Asun se va dando cuenta de que o espíritu de sacrificio, a sumisión y el silencio en los que fuera educada la están destruyendo. En Vigo, lejos de su Corcubión, sin madrina protectora, las seguridades se desvanecen… Pero cuando una puerta se cierra, otra se ha de abrir. Aquella chica rebelde a la que le cuesta encajar en el mundo vive Vigo, la ciudad, como hervidero de nuevas espiritualidades. Libros, encuentros, círculos de amigas,… le hacen descubrir la gracia de Dios como un proceso de autovaloración y autorrealización. Ante ella se va abriendo un amplio abanico de nuevas y ricas posibilidades de maduración personal. Se descubre hija de Dios en la circularidad del amor al que todo hijo e hija de Dios tiene derecho.
El círculo familiar se amplía. Aquella pequeña calle natal se ensancha en círculos de amigas que la sostienen y apoyan, en libros que le dan la vida del modo más literal que una persona pueda imaginar. Yo no soy capaz de recordar a Asun sin un libro entre las manos, y no recuerdo una conversación en la que no hubiera libros de por medio. Libros que estaba leyendo o que había leido. Libros que saboreaba sentada en el sofá da casa, que regalaba y recomendaba. En las amigas y en los libros encuentra la fuerza para dar el golpe de timón que corrija el rumbo de su vida. Asun toma su vida en la palma de su mano y se rehace de un modo nuevo. Poco a poco le brotan alas de mariposa, pintadas de colores. La creatividad de aquella niña que recitaba poesías en los círculos del bordado se derrama en las clases de la maestra, en la Escola de Espiritualidade, en las asambleas y talleres de la Asoc. Mulleres Cristiás Galegas - Exeria, en la catequesis parroquial, en la tertulia literaria de mujeres de Pontevedra… Allí donde va deja huella su saber estar, en silencio, escuchando desde el corazón para, desde el centro del corazón, poner una palabra o un gesto en la reunión, recogiendo los sentires y poniendo verdad.
…y se la ve feliz. Sus hermanas no pueden menos que confirmar y agradecer el cambio.

CULPAS OBSOLETAS

Un momento de soledad
de paz
y la tarde es mía.
Me puedo sentar a leer
sin sentirme culpable.
Sin pensar que debía salir
a comprar el líquido para desmanchar las alfombras
o bajar a jugar con la niña.

¿Cómo será, me pregunto,
no sentir incesantemente
que uno debería ocupar varios espacios al mismo
tiempo?
No pensar, mientras se tumba uno con un libro,
que se debería estar haciendo otra cosa.
Asumir, como hacen los hombres,
la importancia del tiempo
que dedicamos al propio enriquecimiento.

Las mujeres
tenazmente sentimos
que le estamos robando tiempo a alguien.
Que quizás en ese preciso instante
se nos requiere
y no se cuenta con nosotras.
Precisamos todo un entrenamiento
para no borrarnos, minimizarnos,
constantemente.

¡Ah! ¡Mujeres compañeras mías!
¿Cuándo nos convenceremos
de que fue sabio el gesto
de extenderle a Adán
la manzana?

Apogeo, Gioconda Belli



5- La muerte de Asun. En la escucha del Misterio del Amor.
Pero la finitud se impone. El cuerpo de Asun no es tan fuerte como su espíritu, y va acusando cada cambio. En su preocupación por cuidar a otras personas, se le olvida muchas veces el propio cuidado.
Nuestro recorrido acaba en el cementerio, donde Asun duerme enterrada al lado de su abuela, mirando las dos al Atlántico infinito. Allí llegamos en silencio, dejamos flores en su tumba y cantamos los versos de Yolanda Castaño:
Miñá irmá, miña irmá, miña amiga,
tan igual a min e tan distinta,
dáme a man e farémonos grandes
temos xuntas a forza dos mares.

Pero no. No busquéis entre los muertos a la que está viva. Asun está resucitada en nosotras, hermanas, amigas, compañeras… en su nieto, en su Corcubión querido, y también en cada mujer que se autovalora y autorealiza, y en el amor de Dios que nos habita.
Lo único que queda es el amor: el amor que Asun puso en cada una de nosotras. Amor a manos llenas o en pequeñas migajas, amor que se une en el Amor, que nos hace más plenas, que nos da alegría, que nos convierte en versiones mejores de nosotras mismas. Ese amor infinito como el mar, en el que nos sumergimos para salir renovadas.



PERDURAREI NA ARXILA


Da fonda luz que emerxe do misterio
das macias claridades engaiadas,
no tempo abrollará unha flor sen nome.
Cecais unha herba doce e solermada.
Algo inxel e tan íntimo, tan mínimo
como un aceno. Unha sorrisa ou bágoa.

Algo marabilloso. Mesmo un beixo.
Ou a enreda do sol. Ou prismas de auga.

Sentiremos o vivo pulo. O intenso
esplendor das belezas engadadas.
O cálido alentar que nutre a vida.
O seu límite puro. A celme gracia.
Os lábiles axexos dunha sombra.
Unha lúa de nimbos coroada.

Algo que coallará. Que irá  empuxándonos
polo aire terso e as tercas orballadas.
Polos ámbitos ásperos e os xabres.
Debalados por lumes e borrallas.

Perdurarán os sangues polos trebos.
Polas malvas e as edras empoeiradas.
Por adros de mouranzas campesías.
Ventos de obsesas aves, de volallas.

Escada interminable que se enleia
con xabre, estrelas... Vida encadeada.

Desmemoriado río
Pura Vázquez