domingo, 14 de enero de 2018

Arte contemporáneo y experiencia
Cada semana, en un suplemento cultural, le preguntan a la persona entrevistada si entiende, si le emociona el arte contemporáneo… Pues yo ya lo he experimentado en una exposición… No ante una pieza concreta… ¡¡¡Sí, el arte contemporáneo puede emocionar y hacer sentir tantas cosas!!
Id y descubrid a Lita Cabellut. ¡Qué regalo! Yo ni sabía que existía, per un compañero de trabajo me propuso ir a ver la retrospectiva que acoge la Fundació Vila-Casas en su sede del centro de Barcelona. Me dijo que era una de las artistas españolas más cotizadas en el mercado internacional. Nació en Sariñena en 1961 y fue criada en Barcelona. Una infancia difícil como niña gitana, huérfana, que vivió toda clase de estrecheces hasta que fue adoptada por una familia acomodada catalana. A los 15 años fue con ellos a Madrid y la visita al Museo del Prado le fascinó, cambió su vida, supo que el arte era a lo que iba a dedicarse.
¡Qué capacidad técnica, que variedad de cuadros, qué retratos, qué jarrones…! ¡Cuánta delicadeza, cuánta sensibilidad ! Te sitúas ante un lienzo y algo se te remueve por dentro, como si a las figuras retratadas pudieras leerles el alma.
He repetido la visita con otras amigas. Y he vuelto a quedarme impactada, interrogada, sobrecogida, emocionada ante las obras de Lita Cabellut. Creo que a nadie le puede dejar indiferente.

Simplemente os presento uno de los retratos (“Dried tears” – “Lágrimas secas”) donde nos presenta una víctima del maltrato de género… A ver qué os transmite…
Y no sufráis: tenéis tiempo hasta el 28 de mayo para poder descubrir la obra de Lita Cabellut en Barcelona.
Mª Antònia Bogónez

Clara Mª L. Bingemer me habla y me empodera desde mi ser mujer y madre.


Mujeres y Teología de Zaragoza, hemos tenido el gusto de compartir nuestro inicio de curso con el Centro Pignatelli que,  a su vez, inauguraba su Curso de Teología. Ha sido la teóloga brasileña Clara María Luchetti Bingemer la encargada de arrancar el curso 17-18 para las dos entidades. Quiero disfrutar de esa suma de energías, “leyendo” que estamos en tiempos de confluir caminos.

Clara Mª Bingemer titula su conferencia “La gracia y el poder de ser mujer: notas a una antropología desde América Latina”. Clara inicia su comunicación, mostrando la realidad de tres grupos de mujeres: las madres que buscan los restos de sus hijos en el desierto de Atacama en Chile, las madres de la plaza de Mayo que buscan a sus nietos y nietas arrancados de las vidas de sus madres por la dictadura y, las madres de las favelas de Brasil, que buscan los cuerpos de sus hijos, asesinados antes de los 20 años,  trabajadores a sueldo de los traficantes. Esa es una realidad: dura, cruel, sangrante. Desde esa realidad, Clara Bingemer habla de las mujeres, de la fuerza de la unión, de la solidaridad, del llanto en el hombro de la otra, del consuelo. Pone rostro y nombre a esas mujeres y desde ellas, construye una antropología que las pone en valor desde su ser madres.
Acostumbrada como estoy a pensar desde mi etnocentrismo, me descoloca este inicio de Clara Bingemer. No teoriza, no elucubra, no razona, no reflexiona sino desde la realidad. Esas mujeres, esos cuerpos de mujeres, que olvidamos que han sido creados a  imagen y semejanza de Dios, son los que ella rescata para ponerlos sobre la mesa y empoderarlos: ¿no son estos cuerpos los que han concebido, gestado y amamantado? ¿No son estos cuerpos los que participan en la co-creación? ¿No son estos cuerpos los que se dan como alimento? La imagen de una madre amamantando a su bebe, con la palabra eucaristía bien visible a su lado, no deja indiferente a nadie. ¿Qué pasa con los cuerpos de las mujeres? ¿Qué miedo dan a los que gobiernan, no pastorean, nuestra religión? ¿Cómo es que no avanzamos en la corresponsabilidad mujeres y hombres dentro de la Iglesia? Avanza en su exposición, fundamentando el valor del cuerpo de las mujeres en su propia fisiología: cuerpos “horadados” que tienen cavidad para acoger. Y nos muestra una pelvis femenina: abierta y amplia. Muy sugerente.
Y mientras hace una fuerte crítica al feminismo que no resuelve para las mujeres (ni para los varones) el tema de la maternidad, siento más que nunca, que mi cuerpo, cuerpo de mujer que ha sido habitado, que ha amamantado, que ha dado de “sí”, es cuerpo perfecto para celebrar una eucaristía, lo diga una comisión pontificia o no.
Termina Clara Bingemer con textos de Etty Hillesum y Simone Weill. Vidas, y en ellas cuerpos, partidas y repartidas para los demás. Y no precisamente dentro de la Iglesia. Experiencias profundas del amor, del Misterio; testimonios eucarísticos contemporáneos; profetisas de un mundo con otros valores: profetisas del Reino.
Si alguien tiene el correo de la Comisión pontificia para el diaconado de las mujeres, que le haga llegar el contenido de la conferencia, y que abrevien, que llevamos bastante retraso con este tema, la mies es mucha y los obreros pocos (y nunca mejor dicho porque faltamos las obreras).

                                                   Mabel Ruiz
                                                   Mujeres y Teología de Zaragoza

lunes, 1 de enero de 2018

Defendiendo a Maleno

Toda nuestra  solidaridad con Elena Maleno  juzgada por defender los derechos humanos en la Frontera Sur.