domingo, 17 de septiembre de 2017

Oración con las mujeres de la  Biblia.
Congreso Teología 2017, Comunidades
cristinas CEMI

-    Sal del arca tú, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos. Saca contigo a todos los animales (Gn 8, 13 – 14) Que la mujer de Noé nos conceda el arte de saber guiar las criaturas de la Tierra.
-  Y dijo Sara: “Dios me ha dado de qué reír; todo el que lo oiga se reirá conmigo” (Gn 21, 6) Que recibamos de Sara la fe para seguir su sueño por el desierto y para creer que lo imposible es posible.
-          Dijo Rebeca a su hijo Jacob: “¡Sobre mi tu maldición, hijo mío! Tú obedéceme, basta con eso” (Gn 27, 13) Que Rebeca nos ayuda a vencer la opresión de la costumbre.
-          Y Jacób amó más a Raquel que a Lía… Vió Yavhé que Lía era aborrecida y la hizo fecunda (Gn 29, 31 – 35) Que Lía nos dé aguante y perseverancia en la soledad.
-          Por la fe la ramera Rajab no pereció con los incrédulos, por haber acogido amistosamente a los exploradores (Hb. 11, 31) Que Rajab nos enseñe a abrir las puertas de nuestra casa y nuestro corazón a los extranjeros, a los diferentes y a entender la buena noticia que traen.
-          Miriam, la profetisa, hermana de Aaróbn, tomó en sus manos un tímpano y todas las mujeres la seguían con tímpanos y danzando en coro. Y Miriam les entonaba el estribillo: “Cantad a Yahvé pues se cubrió de gloria” (Ex 15, 20, 21) Que Miriam nos ayude a encontrar siempre palabras de gozo, alabanza y bendición.
-          En aquel tiempo, Débora, una profetisa era juez en Israel. Se sentaba bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la montaña de Efraín, y los israelitas subían donde ella en busca de justicia (Jue 4 -5) Que Débora nos ayude a ver al Señor marchando siempre delante de nosotros y a tomar la palabra con valentía.
-          Soy una mujer acongojada, no he bebido, sino que desahogo mi alma ante Yahvé …hasta ahora sólo por pena y pesadumbre he hablado. Elí le respondió: “Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido (1 Sam 1, 15 – 17) Que con Ana tengamos la audacia de pedir al Señor lo imposible.
-          Rut respondió: “No insistas en que te abandone y me separe de ti, porque donde tu vayas, yo iré; donde habites, habitaré. Tu pueblo será mi pueblos y tu Dios será mi Dios” (Rut 1, 16 – 17) Que con Rut sepamos conservar lo mejor que nos han dejado nuestros mayores.
-          No vacilaste en exponer tu vida a causa de la humillación de nuestra raza. Detuviste nuestra reunión procediendo rectamente ante nuestro Dios. (Jud 13, 20) Que Judit nos anime a participar de los caminos de liberación de nuestros pueblos.
-          Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y  este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque nada es imposible para Dios. (Lc 1, 36 – 37) Que Isabel, la madre de Juan, nos enseñe como hacer fértil lo que parece esteril.
-          Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre (Lc 1, 40) Que María, la madre de Jesús, nos muestre el fruto bendito de su vientre.
-          Sí, Señor, repuso ella, pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de los amos (Mt 15, 27) Que la mujer cananea nos regale su atrevimiento, su audacia y su libertad.
-          La mujer, dejando el cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: “Venid a ver a un hombre que ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?” salieron de la ciudad y fueron donde él. (Jn 4, 28 – 30) Que con la Samaritana volvamos a casa anunciando que Jesús nos ha devuelto el sentido de la vida y nuestra dignidad.
-          Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho. (Lc 7, 47) Que con la mujer pecadora no tengamos miedo a amar ni a pedir perdón.
-          Vete donde mis hermanos…Fue María Magdalena y dijo a sus discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras (Jn 20, 17 – 18) Que con María Magdalena aprendamos a se fieles en nuestro seguimiento de Jesús hasta el final, a ser testigos de su Resurrección y apóstol en su anuncio.
-          A una de ellas, llamada Lidia, vendedora de púrpura,.. el señor le abrió el corazón para que se adhiriera a las palabras de Pablo (Hch 16, 14) Que con Lidia, la comerciante de púrpura, acojamos en nuestro corazón la Palabra de Dios.
-          Algunos hombres se adhirieron a él y creyeron, entre ellos Dionisio Areopagita, una mujer llamada Damaris y algunos otros (Hch 17, 34) Que con Damaris sepamos convertirnos cada día a la Palabra.

-          Se encontró Pablo con un judío llamado Áquila… y con su mujer Priscila…, se llegó a ellos, y como eran del mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos (Hch 18, 2 – 4) Que con Priscila aprendamos a anunciarte y a poner a disposición del anuncio lo que somos y tenemos.

sábado, 9 de septiembre de 2017

“Regalarnos una tarde”
“Regalarnos una tarde”, Mariola López Villanueva. Col. Sauce, 208. Ed. PPC. Madrid, 2017

Un bonito título me llamó la atención y compré el libro. Y encontré un compendio de artículos de Mariola López Villanueva publicados en “Vida Nueva” como breves escritos dirigidos a religiosos y religiosas. Pero sus reflexiones nos vienen bien a cualquier compañera de Jesús. Y nos interpela, propone lecturas o películas, nos despierta la curiosidad por profundizar en amigas y amigos del Señor que nos va presentando, plasma qué es el “encontrar a Dios en todas las cosas” ignaciano y lo hace vida, cotidianidad, sencillez... ¡Y hasta se refiere a un encuentro de la Red Miriam!

Una lectura agradable, estimulante para seguir caminos de discernimiento en nuestra vida de cada día.
una sugerencia de Mª Antonia Bogoñez Aguado